La puerta de la suite principal se cerró tras ellos, dejando fuera el murmullo de la orquesta que aún se desvanecía en los jardines y el peso de las expectativas sociales que habían cargado durante tanto tiempo. En la penumbra de la habitación, iluminada solo por la luz de la luna que se filtraba a través de las cortinas de seda, Alexander y Elena se quedaron en silencio por un instante, asimilando la magnitud del "sí" que aún resonaba en el aire. El aire estaba cargado con el aroma de los jazm