El regreso a la mansión de las colinas fue una transición silenciosa y cargada de una extraña pesadez. Al cruzar el umbral, el aroma a flores frescas que el servicio había dispuesto para su llegada chocó con el recuerdo del vacío que Elena había dejado semanas atrás al marcharse con sus maletas. Alexander observaba a Elena moverse por el salón, acariciando los muebles con una mezcla de familiaridad y distancia, y sintió que el anillo de compromiso en su bolsillo pesaba como si estuviera hecho d