Sebastián observaba el documento que acababa de firmar con una mezcla de náuseas y alivio amargo. Alexander se había alejado unos metros, dejando a Marcus de pie junto a la entrada de la mansión, vigilando que los operarios no tocaran nada que ahora perteneciera a Sterling Holdings.
En un momento de desesperación, creyó que aún podía extraer algo de información de aquel hombre silencioso que lo había observado desde las sombras durante semanas. Se acercó a Marcus con pasos vacilantes, tratando