Mundo ficciónIniciar sesiónCansada y relajada apoya su cabeza en mi hombro, mientras la sostengo para que no se caiga de espaldas.
—E-Eso fue… ¡Dios! —la escucho inhalar aire para poder recuperarse y me siento el puto rey, capaz de darme golpes en el pecho como un gorila, al escuchar la satisfacción y el deseo en su voz.
—No cariño, Dios no, el diablo —el tintineo de su risa invade mis oídos, se remueve en mis piernas y siseo ante la sensació







