—¿Dónde estabas? —pregunto Samuel con los músculos de su rostro totalmente tensos.
Emily lo ignoro por completo, mientras se dirigía al vestidor, quitándose la ropa lentamente. Sabía que Samuel estaba tan enfadado como el mismísimo infierno, por eso tenia que ocupar todas las estrategias posibles para evitar que la situación se volviera imposible de controlar.
—En la mansión de Damon—respondió ella mientras se quitaba los aretes de piedras finas y costosas.
Resultaba inútil y totalmente absurdo