Arvid
Detuve el auto frente al edificio del hotel de la mujer que me acompañaba de copiloto, eran entrada la madrugada, faltaban pocas horas para el amanecer y por eso me había ofrecido a traerla.
—Gracias —sonrió inclinándose para tomar mis labios de forma demandante.
—Si no bajas ahora volveré a follarte, Cherry —susurré contra su boca tomando todo mi autocontrol para no tomarla de la cintura y colocarla sobre mi regazo.
—No me molestaría pero tengo que trabajar mañana y quedan muy pocas