Capítulo 40
Alice
—Oh, ahí está —dijo, acercándose—. No pensé que te levantarías tan pronto.
Casi se me para el corazón al verla.
Tía Sam.
Era la última persona que esperaba ver en ese momento.
Un dolor agudo me recorrió la espalda entre los muslos al intentar separar las piernas y salir de la cama.
—¡Ay! —gemí suavemente y me recosté contra el cabecero.
Se acercó rápidamente. Para mi sorpresa, me sostuvo con delicadeza, con el rostro lleno de verdadera preocupación. —Tranquila, Alice —dijo, ac