Ambos comían poco a poco, Así que en poco tiempo quedaron satisfechos.
“¿Realmente estás lleno? ¿O es que no te gusta esta comida?”
Preguntó Isabella, que no podía creer que un hombre tan grande tuviera un apetito tan pequeño.
“Estoy lleno”
“Bien. Ve a sentarte en el sofá un rato. Yo limpiaré.”
“Mmm.”
La mesa para dos, no tardaría mucho en limpiarse y en poco más de diez minutos ella había dejado la cocina limpia y ordenada.
Cuando salió, Sebastián estaba sentado en el sofá, viendo la televisió