Oh, Dios, sigue apretando y estirando mis pechos de una forma salvaje, coloco mi cabeza en su hombro mientras el continúa torturando mis sentidos, me suelta y baja mi pecho hasta la mesa, dejando mi trasero pegado a su cadera, me sube una pierna y se coloca en mi entrada mientras toma mi cabello y lo enreda en su mano, jala fuerte al mismo tiempo que entra, la sensación entre dolor y placer me llega a marear.
Sin esperar nada el continúa jalando mi cabello y entrando y saliendo de mi, me jala m