Ya que no durará para siempre, me aprovecharé otra vez de la situación. Camino a la ducha y me saco la camisa que me puse para dormir, abro la puerta y me meto con él.
- Creí que no vendrías.
- ¿Y perderme esto?
- Ven.
El agua corre por su cuerpo, su cabello mojado y su mano pasando por él, mientras que la otra me la tiende para que me acerque más.
Si, voy a mirarlo. Su pecho, sus brazos, su cintura con aquel camino al cielo de vellos que protegen su más grande atributo, y no hablo de su ego.