Me separo y tomo mi bolso, camino rápido hasta la puerta para no arrepentirme y la abro para irme de aquí, pero alguien me detiene, ahí está ella, frente a mi, mirándome con odio, con rabia y mi maquillaje inexistente dice todo lo que de mi boca no saldrá.
De pronto, siento un ruido fuerte y un dolor sordo en mi mejilla.
- ¡Eres una maldita zorra! - Me grita después de abofetearme. No sé qué decir, y la verdad es que no sé siquiera si pueda justificar mi comportamiento.
Ella es la novia d