Sofía respondió afirmativamente.
—Ya que tienes miedo, la próxima vez no lo hagas.
—Sí, no me atreveré a usarlo otra vez. —Ella fue muy honesta.
Alejandro se quedó sin palabras. Su voz era estable, su respuesta natural, ¿dónde estaba el aspecto de temerle? No quiso hablar más.
***
Al final, llegaron a la reunión pautada: jugar cartas en un prestigioso club de negocios.
—¡Me preguntaba por qué te llevaste a Sofía sola, resulta que fuiste a acompañarla a comprar ropa!
Después de que Camilo dijera