Diego no pudo decir ni una sola palabra. Al escuchar todo aquello, sintió un dolor intenso en el pecho.
—No me gusta que todo tenga que pasar por tus manos antes de llegar a mí. Diego, yo pude haber llegado antes; solo tuviste mucha suerte —le dijo Alejandro.
Después de hablar, Alejandro miró hacia Nicolás y añadió con toda seriedad:
—A mí me gusta tener las cosas controladas desde el principio. Eso de "el que llega primero"... esta vez, llegué yo.
Nicolás no entendía para nada de qué estaban ha