Lucía apenas alcanzó a decir su nombre cuando se paralizó. Desde que empezó a trabajar ahí, nunca lo había visto en un estado tan acabado. Llevaba un día entero sin afeitarse y se le notaba claramente la barba descuidada. Tenía una herida en el brazo que solo se había desinfectado por encima y luego no le hizo caso; ahora la tenía roja e hinchada. Su cara tampoco se veía normal: lo más seguro es que la infección ya le hubiera dado fiebre.
Aparte, llevaba un día entero sin comer. Su estómago nunc