El caos no paraba. Diego le gritaba a Alejandro, diciéndole que estaba hablando con Sofía, que por qué se metía.
Alejandro parecía no reaccionar del todo; caminó con un plato roto en la mano hacia Diego, pero Camilo y los demás corrieron a detenerlo y lo sujetaron a tiempo.
Sofía observaba todo en silencio. Y, entonces, se dio la vuelta y, sin poder controlarse, agarró un tenedor y un cuchillo. Todos estaban forcejeando para separar a los dos hombres más peligrosos, así que nadie la vigilaba.