Apenas Sofía oyó la pregunta, miró hacia adelante por instinto. Los dedos de Alejandro sujetaban la manija del equipaje y, mientras conversaba con Camilo, el movimiento de sus labios… hacía que Sofía se imaginara ciertas cosas que no podía evitar.
—¡Aquí pasa algo, Sofía! —dijo Carmen, emocionada—. ¿Cuándo fue?
—… Por la mañana.
—¿Por la mañana? —Carmen lo pensó un segundo y luego, acercándose a su oreja, murmuró—: ¿Alejandro no pudo o es que tú tienes demasiada energía? Porque te veo con la car