Cuando el corazón quería algo, iría a buscarlo como sea y donde sea.
Alejandro, aunque ese día parecía estable, admitió que le gustaba la libertad; era un instinto que compartíanen todos los animales del mundo. Su mirada se posó en Sofía, la que había hecho la pregunta.
—Antes, cuando quería alejarme de la vida, la velocidad era mi vía de escape; a donde yo quisiera ir, podía llevarme.
Luego reflexionó un segundo y añadió:
—O quizá… la velocidad y la pasión son naturalmente irresistibles. Cuand