Además de la frustración, sentía una rabia que le urgía sacar. En serio quería “matar” a alguien para liberar tensión. En su cabeza aparecieron decenas de personas con las que no se llevaba bien, de todos los ámbitos.
Pero ninguna le bastaba.
Ninguna servía.
Porque la culpable era Sofía.
Si Sofía no hubiera armado ese escándalo en la mansión familiar de los Villareal, ella no estaría tan miserable ni habría pasado por tantas cosas.
Sin embargo, la forma en que Sofía se plantó ese día frente a su