Por otra parte, Diego pensaba que, cuando ella le tomaba la mano y le hablaba con esa voz tranquila, todo se volvía un poco más llevadero.
Cerró los ojos un momento, pero cuando los abrió otra vez la ilusión se rompió de golpe.
Solo quedaba la dura y cruel realidad.
El dolor físico era nada comparado con lo que sentía por dentro.
Extrañaba a Sofía con toda su alma.
Quería que todo volviera a ser como antes.
"¿Por qué no podía serlo?"
"¿Qué había cambiado de verdad?"
Se abrió la puerta.
—¿Estás d