Javier seguía insistiendo:
—Alejandro, date prisa y consuélala, ¿por qué sigues tan serio? No la asustes...
—Estoy bien, Javier —dijo ella, tranquila.
No parecía una mujer que acababa de pasar un susto. Se veía serena, con sus emociones bajo control, así que cualquier intento de consolarla estaba de más.
Javier levantó una ceja, sorprendido.
Sofía era... especial.
—¿Thiago está bien? —preguntó.
Javier parpadeó.
—...Sí. Lo llevaron al hospital.
—Voy a verlo.
Javier miró rápido a Alejandro, tosió