Isabella se rió de la ira.
—¿Cómo va a ser ella? ¡Solo sabe cocinar, es una niñera nada más! ¡Una niñera barata que por ganar diez mil al mes ya está agradecida con su empleador!
Aunque dijera eso, Cristina intuía que la identidad de Sofía definitivamente no era de niñera.
—Entonces piensa si tienes algún enemigo. Si no, ¿quién se atrevería a hacerte esto?
La expresión de Isabella se volvió aún peor.
—¿Qué pasa? —preguntó Cristina.
Isabella dijo fríamente:
—Tengo demasiados enemigos, no puedo el