Él pensaba que no había hecho nada malo, y que, aunque su hermana se lo recordara, daba igual. Incluso si después lo reprendían, seguiría creyendo que tenía razón. No le importaba.
Carmen tampoco lo presionaba. Estaba ahí como espectadora. Miguel era el que actuaba, y ella solo miraba.
No podía ser que el que actuaba no se moviera y que la espectadora fuera la que se impacientara.
Eso mostraría que no tenía temple.
En realidad, al no reaccionar, ella presionaba más. Por lo menos, Angelina ya no