Pero Alejandro fue a comprar flores...
En todo el tiempo que Sofía lo conocía, jamás lo había visto comprar flores.
Por eso no pudo evitar esa asociación.
Aun así, mantuvo la calma. Se preparó para cualquier resultado. Y justo cuando terminó de pensarlo, Alejandro regresó con un ramo en las manos.
Cuando lo vio caminar hacia ella, Sofía bajó la ventanilla. La figura alta del hombre, vestido completamente de negro, con los colores de las flores que contrastaban con la sobriedad de su ropa, frente