Hacía mucho que a Sebastián no lo dejaban sin palabras, ¡y esta vez se topó con un verdadero rival!
Carmen dijo con burla:
—Sebastián, ¿no vas a darle las gracias a tu hermana? ¿Cuántas veces no te ha sacado de apuros?
Alejandro asintió.
—Sí, deberías hacerlo.
Joaquín de inmediato lo tomó del brazo para obligarlo a levantarse y gritó:
—¡Gracias, Sofía! —y luego, entre dientes y con cara de pocos amigos, le dijo en voz baja—: Eres un imbécil, atrévete a armar otro numerito y verás…
En ese instant