—¿Quién era? —preguntó Diego.
—Mateo.
Diego no le dio importancia y respondió, indiferente:
—Contesta.
Valentina temía perder la calma frente a él si escuchaba malas noticias, así que salió de la sala para contestar.
En cuanto contestó, escuchó la voz furiosa de Mateo.
—¡Valentina, se metieron a mi base de datos! ¡Seguro fue ese animal de Sebastián!
Ella se quedó unos segundos en silencio y luego respondió tranquilamente:
—¿Tienes pruebas? Haz un rastreo.
Si de verdad había sido Sebastián, Valen