Mundo ficciónIniciar sesiónLevantando una mano, Isaac limpió el sudor de la frente de Samuel. Al ver que él abría los ojos con mayor facilidad, se tranquilizó - Ya podemos irnos - Samuel se recostó en su hermano y comenzaron a caminar. La vista de Isaac evitó en todo momento fijarse en Tomás. Cuando ellos estuvieron lejos, notó que alguien faltaba - ¡Matías! - llamó. Enseguida, los pasos apresurados lo alcanzaron y se mantuvieron caminando a poca distancia de él.
-¡Qué molestia! - mientras vigilaba que no los






