Mientras corrían, una tropa de guardias se acercó corriendo por el lado opuesto. Uno de ellos vio a los cuerpos sobre el tejado y los señaló - ¡POR AHÍ! - su estruendosa voz resonó en las calles. Los guardias que estaban en la casa se acercaron pronto a ellos. Formando un nuevo grupo más grande.
-Mierda - la palabra pasó por los dientes apretados de Isaac. Estaban en la mira, les sería difícil perderlos; así que Isaac tomó una decisión - ¡DESVIENSE! - meneó su mano, moviendo el viento con ella;