Capítulo treinta y dos. Entre la espada y la pared
Entre la espada y la pared
“Pero si aprendiste a barrer no debe quedar nada…”
El problema es que Hope nunca barrió las cenizas, porque no hubo nada que barrer. Lo que ella sentía en ese momento eran las brasas tratando de arder con fuerza.
—Lo siento, no quise molestarte —dijo Blake al notar que Hope no estaba interesada en recibir su presente.
—Déjalo sobre la mesa, iré por Matthew —dijo con tono severo, pero por dentro su corazón latía con la fuerza de un volcán.
Blake sonrió ligeramente, dej