Capítulo sesenta y cinco. ¡Soy la mujer feliz del planeta!
¡Soy la mujer feliz del planeta!
Chelsea se mordió los labios con fuerza, sus lágrimas cayeron como cascadas por sus mejillas y fue incapaz de pronunciar palabra alguna, movió su cabeza en señal de aceptación y su llanto solo se intensificó cuando, Larry deslizó un hermoso anillo en su dedo.
—Te amo —dijo él, mientras se ponía de pie y con sus dedos limpiaba las lágrimas de Chelsea, la joven se lanzó a sus brazos, enterró su cabeza entre el cuello de Larry.
—Te amo, nunca pensé que el perfecto