Capítulo ochenta y uno. ¡El bebé está llegando!
¡El bebé está llegando!
Bárbara frunció el ceño al ver a la mujer parada en la puerta, estaba callada como si no esperaba encontrarla allí.
—Buenos días, ¿puedo ayudarle? —preguntó Bárbara el tiempo que escuchaba los pasos apresurados de James, bajar por las escaleras, ellos tenían una charla pendiente, pero sería después que la desconocida se marchara.
—De hecho, lo buscó a él —señaló.
Bárbara se giró para ver a James, él tenía el ceño fruncido y su mirada era fría.
—¿Qué haces aquí? —preguntó