La mujer que amo
La tensión en la sala de la familia Carter podía cortarse con el filo de un cuchillo. El silencio se prolongó más de lo que nadie imaginó.
—Tú —susurró Hope, haciendo que Alana la mirara.
—Hope, Blake, bienvenidos a mi casa —saludó Scott sintiendo como el nudo en su garganta bajaba y se instalaba en su pecho.
Hope miró a Matthew y luego a Blake, ella necesitaba una explicación de lo que ahí sucedía, porque los pensamientos que la embargaron no le gustaron en lo más mínimo.
—Pap