Cómplice
Daphne se llevó la mano a la boca y mordió con fuerza su piel para no dejar salir el gemido que amenazó con abandonar sus labios, tras escuchar las palabras frías de Alexandra. Lo peor de todo es que sabía que no podía poner a Connor sobre aviso, él posiblemente no iba a creerle. Aunque, si lo pensaba Connor no tenía ningún motivo para no hacerlo, ella no era una mentirosa compulsiva, no era un dechado de virtudes, pero mentirosa ¡Jamás!
Sin embargo, no se veía capaz de enfrentarlo y