Simple y perfecto
Alana miró su imagen en el espejo, el vestido se le tallaba a su cuerpo como una segunda piel, no tenía nada de exceso, desde donde lo viera era simple y perfecto. El tipo de vestido que ella hubiese elegido de haber ido a la tienda, por lo que sentía un profundo agradecimiento a Matthew porque la prenda no fuera tan pomposa como el vestido de los premios. Ella se sentía bien…
—Vas a desgastarte si no dejas de apreciar tu belleza —pronunció Matthew saliendo del cuarto de baño