Contra viento y marea
El silencio que se hizo en la habitación luego de aquella felicidad experimentada durante la noche fue sepulcral. La tensión que manaba del cuerpo de Alana era tanta que las mujeres no pudieron evitar acercarse.
—¿Estás bien? —preguntó Hope, quién era la más cercana a ella.
Alana negó.
—No creo que vuelva a estar bien alguna vez en la vida, señora Cameron —susurró buscando con la mirada a su madre.
¿Cómo iba a decirle sobre aquellos titulares cuando su madre se veía tan f