Hasta que la muerte nos separe
Donovan miró a Nash, él estaba serio y supo que su hijo habla muy enserio.
—¡Nash! —llamó al ver las intenciones del futbolista de abandonar la casa familiar.
—Nada de lo que digas me hará cambiar de opinión, papá, lo he decidido y sé lo que quiero en la vida, por primera vez sé lo quiero y amo a Liam sin importarme nada más —declaró.
Donovan negó.
—¡Es un hombre!
—¡Es el hombre que amo! —gritó en respuesta—. Te guste o no —añadió antes de salir de la casa y volv