Capítulo 61. Esto no lo veía venir
Verónica entró a la oficina de Bernhard regia como una reina.
—Espero que me tengas lista mi indemnización, Dios sabe que de dinero no careces.
—Sin duda son muchos mis defectos y demasiadas mis carencias, pero sí, aquí te tengo todo.
Bernhard caminó hacia ella y la vio de manera intensa, subió la mano y rozó su barbilla.
Verónica le dio un manotazo.
Bernhard tomó del escritorio una carpeta y se la entregó.
—Esta es tu liquidación como mi empleada, con mi recomendación tal como lo mereces, tamb