Capítulo 47. Alguien a quien rendir cuentas
Joseph llegó en su vehículo al peor lugar que tenía Milán, jamás se imaginaría que aquí en este rincón podría haber un casino, pero esa era la idea, la clandestinidad.
Bajó del vehículo y lo esperaba un moreno recostado en una camioneta oscura.
El hombre era el amigo de Diego y el que entrevistó a Paola cuando los secuestraron.
A Joseph no le caía bien este hombre.
—Pensé que me esperaría Diego.
El moreno se despegó de su camioneta y se acercó a él.
—Aquí vienen los empresarios como usted s