Capítulo 36. Un hombre capaz
El ánimo de todos en Curazao decayó, los niños inocentes continuaban disfrutando del mar y las abuelas al pendiente.
En la suite Paola y Joseph están en la cocina y en silencio preparan el pastel.
Paola espera que la batidora haga su trabajo y lo observa agregar la mezcla en el molde enharinado y llevarlo al horno, aún con Joseph dándole la espalda comienza aclarándose la garganta.
—No es nada grave Joseph.
— ¿A qué te refieres? —Pregunta Joseph y Paola pone los ojos en blanco porque él se hace