CAPITULO 25

La escena frente a ellos, no era desconocida, era lo que siempre había sido. Hombre muertos, llamas, disparos. Habían llegado tarde Donato Quintero había tomado la Finca.

—¡Ve por tu hija!—Ángel gritó, mientras colocaba dos pistolas en la parte trasera de su pantalón, amarraba el porta armas a su pierna derecha y cargaba municiones hoy Quintero tenía que morir sí o sí.

—No quiero dejarte &mdas

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