Alaia
Llamo rápidamente a emergencias en lo que salimos de la habitación y solo basta con que bajemos las escaleras para ver el humo extenderse en el primer piso, dentro del caos, las mujeres corren para salir de la casa junto a los niños, el humo entra a mis pulmones a pesar de que he tomado mi chaqueta para cubrir mi nariz.
—¡Ash! ¡Tino! —grito mientras escucho el llanto de varios niños y mi corazón se estruja dentro de mi pecho, necesito saber dónde están mis hijos.
Humedezco la chaqueta par