Alaia
—¿Cómo? —Nick me observa sin entender nada, pero una sonrisa quiere forzarse en sus perfectos y masculinos labios.
—Bueno, de alguna forma —sonrio travieza— los papeles volvieron a mis manos, antes que el juez dicte sentencia, sin saberlo con exactitud mi mente y mi cuerpo ya habían vuelto a ser tuyos —lo miro a los ojos mientras sus dedos recorren mi cabello.
Para mí, nuestra boda en Las Vegas, significo el día más feliz de mi vida, hasta que nacieron mis niños, no podia renunciar a ese