Salí de esa habitación muy enojada, bajando las escaleras hasta llegar a la entrada de la clínica, cuando salí a la calle sentí la mano de mi esposo agarrando mi brazo con fuerza, arrastrándome con él, a pesar de que intentaba soltarme. . de su agarre y le grité, no conseguí nada más que cuando llegamos al auto, abrió la puerta haciéndome sentar dentro, poniéndome el cinturón de seguridad, Gerard muy enojado. Mientras él caminaba alrededor del auto para sentarse en el asiento del conductor, tra