Cuando noté que mi esposo ya se había quedado dormido, me levanté lentamente de la cama para no despertarlo, como no podía dormir, bajé lentamente las escaleras acercándome a la cocina para prepararme un vaso de leche caliente tratando de calma mis nervios. Me senté en una de las sillas de la cocina a tomar la leche, cuando en el silencio de la casa, se escuchó la melodía de mi celular, me dirigí a la sala con mi vaso de leche en la mano, cogí mi teléfono. que tenía en la mesa al ver que era