Cuando llegué donde estaba mi futuro esposo, él siguió mirándome con deseo pero la expresión de su rostro era muy seria.
—— ¿Estás lista para irte? — Me preguntó
—¿Vamos a ir a buscar a Celina a la guardería?— preguntó.
—No, mi hermano será el encargado de llevarla al juzgado—, me dijo sin mirarme.
Salimos de casa viendo que el conductor ya tenía la puerta del auto abierta esperando a que entremos, sentándome primero lo más lejos que pude de donde se iba a sentar Gerard. Cuando llegamos a