Mientras estaba desayunando en el jardín como todos los días, de repente entró mi padre, sorprendiéndome, sentándose en la silla a mi lado, mirándonos ambos a los ojos, pero viendo una hermosa sonrisa en los labios de mi padre.
—Marianna, nuestra abogada vendrá antes de la hora que tienes de salir a recogerte para ir a la oficina de tu marido, ella tiene todos los documentos por si quieres firmarlos antes de salir a la empresa de tu marido, aunque ya tiene todo preparado—. —, y ella sabe todo