49. Conversando con el enemigo
Abigail
Me dejaron ver a Basil días después, yo también estuve internada algunos porque se me descontrolo un poco la presión, lo encontré sentado tenía una tableta en la manos.
-hola – le dije en voz baja al entrar, el levanto la vista, y me sonrió.
-¿Cómo estás? – pregunte, acercándome.
-estoy bien, no te preocupes demasiado por mí, ya me siento mejor, no fue una herida tan profunda, me dijo mostrándome sus manos que estaban vendadas, el metió la manos, por esa razón también se las lastimo.
-g