¿trato?
¿trato?
Por: sara o
capitulo 1

-hijo, no puedes seguir así. Estoy cansado de esa vida tan desenfrenada que llevas. Ahora eres un hombre de negocios, deberías sentar cabeza - dice mi padre molesto, mientras yo intento controlar mi ira.

-Mira, desde que tengo la empresa al mando, las ventas han subido el doble, así que no te quejes.

-Lo sé, pero a los inversionistas no les gustará que el jefe lleve una vida tan desenfrenada. - Bueno, ahí sí tenía razón. Tenía una vida desenfrenada: fiestas, alcohol, sexo... mucho sexo. Pero bueno, tengo 27 años, aún estoy joven.

-¿Entonces, qué quieres que haga? ¿Que me case? -La mirada de mi padre se vuelve más seria de lo normal y ahí me doy cuenta de que algo trama.

-Así es, hijo. Te vas a casar. No me importa con quién, pero lo harás.

-¿Qué? ¡Estás loco si piensas que perderé mi libertad!

-¿Es eso, hijo, o te quito la empresa?

-¿Por qué lo haces? ¡Quieres arruinarme la vida!

-Solo quiero ayudarte. Así que tienes 1 mes para conseguir esposa o si no, adiós empresa.- Lo miro con ganas de matarlo, pero lo único que hago es irme sin antes mirarlo con desprecio.

-¿Hijo, qué te dijo tu padre? -dice algo preocupada, pero yo decido no decir nada. Le doy un beso en la frente y me voy. Estoy en un bar ahogando mis penas en el alcohol. No puedo creer que mi padre me esté obligando a casarme. Lo peor de todo es dónde voy a encontrar a una mujer que se case conmigo, aceptando mis condiciones.

-¿Estás solo, guapo?- Me volteo y veo a una morena bastante sexy que al verme, se muerde el labio.

-Creo que ya no. - Le sonrío con mi sonrisa que moja bragas.

-¿Me invitas a una copa?

-Claro, preciosa. - Comenzamos a hablar, pero al rato ya siento deseos de follarla, así que la tomo de la mano y la llevo a los baños. Ahí me la follo con fuerzas y cuando terminamos, me deja su número. Aunque ni loco la llamo, solo fue un polvo.

Cuando salgo del lugar, hace mucho frío, así que corro a mi auto. Pero cuando estoy llegando, veo cómo alguien se encuentra tirado en el suelo, así que me acerco y al hacerlo, me doy cuenta de que es una mujer.

-¿Estás bien?-  No recibo respuesta, así que la volteo con cuidado y al hacerlo, me quedo completamente cegado por su belleza. Su rostro es blanco, aunque está pálido, y su cabello es café, pero se ven algunos visos dorados. Recorro su cuerpo y noto que está con ropa desgastada y su cuerpo está bastante delgado.

-Hermosa, despierta.- No recibo respuesta, pero  puedo notar como  cómo tiembla, así que sin pensarlo, la levanto y la entro a mi auto para llevarla a mi casa. En el camino, llamo a mi amigo Stiven, que es médico, para que venga a revisarla, ya que me preocupa el estado en que la encontré.

Cuando llego a casa, la recuesto en mi cama, le quito ese abrigo sucio que está mojado y luego la cubro con la manta; al rato llega Stiven.

-¿Qué pasó? ¿Por qué me llamaste a estas horas?

-Necesito que revises a alguien. - Subimos a la habitación y al ver a la chica, él me mira.

-No me digas que fuiste muy bruto teniendo sexo con ella.

-No, hombre, ni siquiera la he tocado. Cuando salí del club, la encontré tirada en el suelo temblando de frío.

-Entiendo... Bueno, la voy a revisar. - Él hace lo suyo mientras yo observo cada movimiento que hace. Cuando termina, me mira algo preocupado.

-Bueno, tiene algo de fiebre, pero pronto se le bajará. Lo que me preocupa es su delgadez, parece que no ha comido en días.

-Sí, eso noté.

-Le aplicaré unos sueros y tú compra estas vitaminas. -Me extiende la fórmula -Mañana vendré a verla.

-Ok, gracias amigo. - Me despido de él y luego subo para mirarla dormir. Es realmente hermosa, parece un ángel y... Pero ¿qué demonios estoy diciendo? Yo mejor me voy a dormir.

A la mañana siguiente me levanto y lo primero que hago es ir a la habitación de la chica, pero cuando entro, no hay nadie en la cama. Así que busco hasta que veo cómo ella sale del baño. Al verme, se sorprende y luego me saluda.

-Hola -  digo mientras me siento.

-Hola, ¿me podrías decir por qué estoy aquí?

-Te encontré desmayada en la calle, te estabas congelando.

-Entiendo, debo irme, no debería estar aquí.   Cuando va a irse, tomo su brazo y la detengo.

-Espera, yo te llevo a tu casa.-  Ella sonríe, pero es una sonrisa que carga tristeza.

-Yo no tengo casa, hace semanas que vivo en la calle. - se pone roja al decir eso.

-¿Y tu familia?  

-Murió -  responde entre dientes.

-Lo siento mucho.

-Tranquilo, ya lo superé. Bueno, ahora sí me voy. - No sé por qué, pero no quiero que se vaya.

-Espera, aún está delicada, no puedes irte.

-No quiero molestar.

-No me molestas. ¿Cuál es tu nombre?

-Lía, ¿y el suyo?

-Máximo Bultón. - Ella abre los ojos como si estuviera sorprendida.

-¿El dueño del imperio de las empresas de infraestructura?

-Así es. - Me causa risa su expresión, pero la contengo.

-Con más razón me tengo que ir, no me puedo quedar aquí.

-Espera, al menos desayuna, estás muy delgada.-  Ella asiente y comenzamos a comer, pero parece que ella tiene mucha hambre, ya que se devora todo rápidamente.

- Lía, ¿me esperas? Voy a mirar unas cosas al despacho. -Ella asiente con comida en la boca, lo que me causa risa.

Entro a mi despacho y aparece un mensaje de mi papá recordándome el maldito plazo. No quería casarme, pero no tenía opción. En ese momento se me prendió el bombillo y grité.

¡Ya sé con quién me casaré!  Ella es perfecta, le daré todo lo que quiera para que pueda iniciar su vida. Lía será la esposa indicada. Salgo con una sonrisa en mi rostro y ahí me la encuentro mirando hacia el balcón.

-¿Te gusta la vista? – Esta se voltea asustada y luego sonríe.

-Sí, es preciosa.

-Tengo algo que proponerte que nos beneficiará a los dos.- se sienta conmigo y luego le digo. -Cásate conmigo Ella se atraganta con la saliva y tose como loca.

-¿Esto es... esto es una broma?

-No, esto nos podrá beneficiar a los dos.

-¿Ah sí? ¿Y cómo?

-Te daré dinero y lujos, y cuando acabe el contrato, te daré una buena suma de dinero para que puedas empezar de cero.- Veo que su mirada cambia y ella comienza a pensar.

-¿Por qué te quieres casar?

-Mi padre quiere que me case para sentar cabeza o sino me quitará la empresa.

-Ya veo... Lo siento mucho, pero no creo poder ser la indicada para eso.

-Claro que lo eres.- Tomo su mano y esto parece tomarla desprevenida.

-Mira, deberías buscarte a alguien de tu sociedad, yo ni siquiera pertenezco a ese mundo.

-No importa, tú eres la ideal, yo te ayudo y tú me ayudas... ¿trato? -Ella parece pensarlo mucho, pero luego de un silencio largo, me mira a los ojos.

-Está bien, acepto.

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