Se nos hizo costumbre.
Se hizo costumbre encontrarnos todos los días en la biblioteca, y hablar de todo... he ignorarnos en los pasillos, no teníamos por qué hacerlo... solo éramos dos personas que nos llevamos bien, pero aquel puntillo de secretismo... de exclusividad entre nosotros daba un poco de morbo, y fidelidad... me hacía sentir que yo era suya y él era mío.
Después de salir de mis clases extracurriculares, entre en la biblioteca apurada pensando que Ismael ya no estaría esperándome, e