La redención
Mi respiración se detuvo al ver como tomaba asiento, me miro desde la lejanía, como si buscara problemas. Paolo se acercó, y en un susurro preocupado, inquirió.
—¿Qué hace ese sujeto aquí?
—No lo sé, pero le conozco... sé que busca algo y no me dejara en paz hasta que no lo obtenga. Asegúrate de que todo esté bien, iré a mirar que quiere, no dejaré qué arruine mi día.
—Bien, pero si pasa algo le doy con la botella —soltamos una sonrisa y luego me dirigí hasta la mesa.
—Vaya...