Las cartas sobre la mesa
—Estoy de acuerdo con ese divorcio, de hecho era de eso de lo que quería hablarles con más calma, creo que nuestros hijos se han precipitado, la diferencia de estatus son muy distintas, no quiero que se hagan daño —Busque la aprobación de Ismael ante esas palabras, y solo guardo silenció... un silencio que rasgo mi corazón, de nuevo, ese hombre al que amaba me terminaba destruyendo, porque solo yo sufría siempre por él... la historia se volvía a repetirse una y otra vez